Medidas para la prevención del cáncer de mama

El cáncer de mama es la primera causa de muerte en la mujer y una de cada 8 o 10 de ellas lo padecerán. Esta coincidencia habla por sí misma de la necesidad de su detección temprana.

Senografía: Detecta lesiones de pequeño tamaño y su aplicación reduce la mortalidad entre el 15% y el 40%; dependiendo de la población estudiada y de aspectos técnicos y profesionales.

Examen Clínico: Este estudio, realizado por un especialista, tiene gran valor sólo para la detección de lesiones palpables, algunas de ellas de pequeño tamaño.

Autoexamen Mamario: Esta es una metodología de resultados contradictorios, dependientes de aspectos personales. A pesar de ello es sumamente útil y de muy bajo costo.

 

POBLACIÓN A ESTUDIAR

a- Existen diferentes posturas, aquellas que enfatizan el estudio de mujeres entre 40 y 50 años de edad y los que las amplían 5 años previos y posteriores.

b- Merecen una mayor atención aquellas mujeres que poseen antecedentes familiares de cáncer de mama.

Igualmente para las que poseen antecedentes genéticos que les predisponen para desarrollar esta enfermedad.

 

EXÁMEN CLÍNICO:

Es el realizado por un profesional entrenado, el que puede detectar lesiones que oscilan entre 0.5 cm. y 2 cm. de diámetro.

Su éxito depende de varios factores como el tamaño de la mama y la localización del área lesional, su consistencia y fundamentalmente del entrenamiento del especialista.

El examen físico debe ser cuidadoso, sin prisa y con la paciente tanto en posición sentada, como acostada. Se debe abarcar todo el tejido mamario e incluir inspección y palpación, ésta con movimientos rotatorios.

La American Cáncer Society recomienda un examen clínico cada 3 años en mujeres entre los 20 y 39 años y un examen anual para las que superan esta edad.

 

SENOGRAFÍA:

Es posiblemente el método que ha brindado mejores resultados en la detección del cáncer de mama.

El principal inconveniente que tiene la senografía es su costo elevado, para que pueda ser utilizado como screening. Además, este método no detecta algunas variantes de cáncer mamario.

 

AUTOEXÁMEN DE LAS MAMAS:

Sus resultados son muy controvertidos. Estos dependen de aspectos culturales, socioeconómicos y fundamentalmente de la personalidad de las mujeres, como así también de quién, cómo y cuántas veces se lo han enseñado.

El conocimiento del autoexamen mamario se halla aceptablemente difundido en la población, pero no es frecuente su realización habitual.

La edad de comienzo del autoexamen mamario sería recomendable a partir de los 20 años de edad, poniendo especial énfasis luego de los 35 años.

 

CONCLUSIONES:

La prevención del cáncer de mama debe realizarse intentando detectar las lesiones mínimas, iniciales, no habiéndose obtenido resultados positivos en prevención primaria.

Cuando un organismo público o privado implementa un programa de detección de cáncer, para lograr una disminución real de la mortalidad, este debe prolongarse por un período no inferior a 10 o 12 años y no debe ser interrumpido durante ese tiempo.

En el cáncer de mama, la población a estudiar, debe ser aquella mayor de 40 años y menor de 70 años. Por encima de esta edad la mortalidad es mayor por otras causas. Como resulta comprensible, esto puede modificarse comprendiendo de la expectativa de vida de la población en estudio.

Si se quieren obtener resultados similares pero con menores costos, la edad de comienzo de la población a estudiar puede ser a los 50 años. En el grupo de mujeres mayores de esta edad la incidencia del carcinoma es mayor y por otra parte en las de edad inferior a los 50 años, por diferencia de densidad y de la presencia de otras lesiones de la mama, el número de falsos negativos y/o positivos es significativamente importante.

Un hecho importante a tener en cuenta es que si el grupo de pacientes tiene factores familiares o genéticos predisponentes, el estudio se debe iniciar a edades más tempranas.

Actualmente existiría acuerdo en recomendar la realización de senografías en mujeres entre 50 y 69 años, la que debería ser reiterada cada 12 o 30 meses; dependiendo siempre de los recursos disponibles y del riesgo de las pacientes.

Por otra parte, si se decide realizar screening senográfico entre los 40 y 49 años, éste debe reiterarse anualmente para poder obtener buenos resultados (recordar que en este período existen numerosos falsos positivos).

Es necesario ser protagonista, debiendo compartir esta responsabilidad los individuos, el Estado y la comunidad toda, en una participación activa, para favorecer la prevención y la detección temprana de los procesos neoplásicos.

 

 

Dra. Marcela Agostini



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