María Luraschi de Gatti

Un soleado sábado por la mañana, emprendimos el viaje hacia la vecina ciudad de Rosario con el fin de entrevistar a María Luraschi de Gatti, particular figura que por tantos años perteneciera a nuestra localidad. Su bisnieto Aldo junto a sus dos hijos fueron los encargados de que María se sintiera cómoda en todo momento y quienes, en realidad, urdieron este plan para poder hacerle un pequeño homenaje a tan especial persona.
Allí nos esperaba ella, ansiosa por recibirnos y ser entrevistada (no supo que íbamos, sino cinco minutos antes de que llegáramos); bastante lúcida en sus 101 años de edad, nos contó algunos de los puntos más sobresalientes de su vida, aunque hubo de ser ayudada por su hija ya que padece de sordera. Cuando se enteró durante el curso de la charla cuál era el motivo de la visita, rió de buena gana mientras exclamaba: “¡soy la más vieja de Soldini!” Sin poder creerlo por completo.
Este es un breve resumen de lo que la entrevistada le contó a “El Decir de mi Pueblo” durante una amena conversación que mantuvo con nosotros, rodeada de algunos de sus familiares más cercanos.
María Luraschi nació en la Zona Rural de Soldini, el 26 de marzo de 1903. Su padre, Domingo Luraschi, había nacido también en Soldini y su madre, Teresa Rimoldi, en Casilda; sus hermanos Ángel, Exequiel y Carlos constituían el resto de su familia.
Se casó por primera vez a los 19 años con José Botta, el 25 de febrero de 1922, con quien tuvo un solo hijo: Juan Botta. Cuando Juan tenía apenas 15 meses de edad, su marido (José) falleció a causa de un accidente automovilístico y María quedó viuda. Al recordar estos hechos se asomaron las lágrimas a sus ojos, por lo que no nos detuvimos en detalles y reanudamos la charla para no excitar demasiado las profundas emociones que esos recuerdos le producían.
Nos comentó que pasaron 6 años antes de que volviera a casarse por segunda vez y, a modo de anécdota, agregó entre sonrisas: -“cuando apenas quedé viuda me “traían” los novios para que “eligiera”... estaban todos ahí de traje, pero yo no quería nada ¡No me caso más! Les decía”-. Pero sí se casó, el 25 de agosto de 1928 formalizó su relación con Zavino Gatti.
Recién casados, vivían en una estancia como cuidadores a 5 Km. del pueblo. Por aquel entonces ella se encargaba de los quehaceres del hogar, criaba animales (pollos, patos, pavos, gallinas, etc.), atendía la quinta e incluso, a veces, iba a trabajar al campo con su marido. Contando sólo con 25 años de edad, tuvo tres hijos de este matrimonio: José, Reinaldo y Teresa. De ellos no dijo más que los que ya nos había adelantado su familia: que José y Reinaldo han fallecido, y que Teresa reside actualmente en la ciudad de Rosario.
Junto a su hija, María sumó rápidamente la cantidad de los integrantes de su familia actual y la cuenta arrojó como resultado un total de 10 nietos y 23 bisnietos.
María está próxima a festejar su cumpleaños número 102 y como la vecina más antigua de nuestro Pueblo, decidimos homenajearla mediante este pequeño reconocimiento.

 
 


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