Fiestas 2011: ¿la historia se repite?

Aún se escuchan ecos y repiques navideños por doquier y artículos rojos y verdes inundan los mercados: el tradicional pan dulce, las velas, bochas, árboles, manteles e infinidad de cosas más. Muchos todavía se inclinan por la compra de fuegos artificiales y la pirotecnia obligatoria para festejar. Otros apuestan al alcohol y los dulces. Muchos más, a la comilona casi cliché de nuestras fiestas. Considerando esto, no podemos evitar preguntarnos ¿con qué objeto lo hacemos? ¿O será simple y mera costumbre y con eso basta? Afortunadamente, una parte importante de la sociedad ha reflexionado en el curso de la década y adherido a diferentes propuestas un tanto más sanas que las mencionadas; por ejemplo,  organizar una comida familiar más “light”, con menor contenido de calorías, grasas y alcoholes y mayor proporción de buenos augurios y ganas de pasar un buen momento junto a los seres queridos. Algunos aún más sensatos incluso han desistido de la pirotecnia. Las mascotas en primer término y la comunidad general en segundo, sumamente agradecidas.

Los argentinos somos gregaria…nosotros decimos que somos “familieros” pero esa definición tan nuestra deja fuera a los amigos que son también personas muy importantes según nuestra idiosincrasia. En definitiva: nos gustan las reuniones y cualquier pretexto es bueno para juntarnos a festejar, comer y, por supuesto, beber.  Es también común que las distintas generaciones se reúnan alrededor de la mesa navideña y ello, con matices, habla bien de nuestras costumbres sociales. Creo que introduciendo algunos pequeños cambios la navidad puede convertirse en una fiesta especial por antonomasia, en la que toda la familia disfrute un momento agradable en compañía de sus pares, alrededor de una gran y colorida mesa sin que haya la necesidad casi cultural de atiborrarse de comida o alcohol o hacer retumbar el cielo con estruendosas explosiones sin demasiado sentido, porque si no “no es fiesta”; y todo eso sin mencionar el profundo significado religioso que esta fecha tiene para muchas personas.

En pocas palabras, estos elementos deben despejarse de la ecuación porque, repito, no son necesarios para pasarla bien y festejar “como se debe” y existen muchas y variadas alternativas que nos hacen menos daño, tanto como comunidad, unidad familiar o individuos.

 

 

Ezequiel R. Ilieff



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