Adicciones

Como hemos visto en anteriores publicaciones, en el artículo “No estamos exentos de droga”,  este es un tema que nos preocupa a todos. Es una problemática a la que no debemos sentirnos completamente ajenos, porque esto contribuye a crear un clima de indiferencia hacia los afectados, consiguiendo únicamente dificultar la resolución de la situación.
Nuestra intención en esta editorial es la de ayudar a formar una mayor conciencia comunitaria acerca del tema de las adicciones en general (y no sólo acerca de la droga) y de como estas impactan nuestra sociedad, nuestras familias y a las personas que las padecen.
Esto lo hacemos con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por esta enfermedad y de promover una atención de más calidad, así como una visión más justa y menos estigmatizante de este fenómeno.
La adicción es, en realidad,  una enfermedad primaria del cerebro, con componentes bio-psico-sociales que influencian su desarrollo.
Las adicciones a sustancias psicotrópicas como la drogadicción, el alcoholismo, el tabaquismo, etc.,  se engloban en un síndrome denominado “dependencia química”, el cual se caracteriza por episodios de consumo descontrolado, pensamientos obsesivos de consumo, negación y uso a pesar del daño.
 El descontrol persiste a lo largo del tiempo y el deterioro de la funcionalidad vital se hace progresivo.
Con el tiempo el adicto realiza intentos de control del consumo pero éstos casi siempre acaban con recaídas. La familia también se ve afectada por esta condición,  desarrollando una conducta patológica de control llamada “co-dependencia”.
Estudios demuestran que existen cambios neuro-químicos involucrados en las personas con desordenes adictivos y que además es posible que exista predisposición biogenética a desarrollar estas enfermedades.
La  naturaleza exacta de las adicciones continua siendo motivo de  análisis científicos y cada día se hacen descubrimientos que nos facilitan la comprensión de este fenómeno, que afecta a miles de personas a nivel mundial.
Cabe destacar que el interés público prevalece sobre las libertades individuales cuando éstas afectan derechos e intereses de terceros. En sí esta dependencia es una forma de conducta social disvaliosa, pero no cumple los principios fundamentales como para que esta conducta sea merecedora de penas. Podemos señalar que la aplicación de medidas frente a esta situación, provoca un aumento de los perjuicios y no así de los beneficios que puede acarrear.
Los  sistemas  actuales de tratamiento para adictos tienen escasa efectividad. Generalmente para la recuperación se plantea la creación de granjas comunitarias, con un régimen flexible  y de amplia  participación familiar y social.
Sobre este punto debe hacerse hincapié en la necesidad de tomar conciencia acerca del problema que representan las adicciones en nuestra sociedad, ya  que muchas veces pensamos que es un tema que nos “toca de lejos”.  De este modo, lo que proponemos es, en principio, conocer más a fondo  de que se trata esta cuestión  y cual sería la mejor manera de resolverla, siempre contando con la participación activa de la comunidad, puesto que sin ella  cualquier esfuerzo resultaría  en vano.
 Por ello damos a conocer los datos arriba expuestos, para su difusión y conocimiento; para que toda la población esté interiorizada en un tema que, como ya hemos señalado, es del interés de todos, y no debemos, por lo tanto,  sentirnos excluidos del mismo.     

Ezequiel Ilieff

 



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