1er premio del Certamen Literario: Poema

Para seguir un orden, las publicaciones se realizarán correlativamente de acuerdo al premio obtenido en el certamen literario de la biblioteca, comenzando con el primer puesto. El primer premio pertenece al poema “Del Árbol al Peregrino”, de Patricio Bonino (28) o “El Boni” como se ha dado en llamar. Patricio es un docente oriundo de la localidad de Zavalla pero, para orientarnos un poco más sobre su trasfondo, él mismo se explayó acerca de su obra. Transcribimos a continuación sus comentarios:

 

“Comencé a escribir básicamente por necesidad, necesidad de conectarme con mi interior y de comunicar mis emociones. Escribo sobre las cosas del mundo que me emocionan o me invitan a reflexionar, uno lee el mundo a través de sus escritos, los versos no son más que el mundo atravesándonos.

 Este poema en particular nos habla de dos seres, uno sedentario y otro nómade, uno instalado en su lugar inamovible, y el otro un caminante incansable, uno ve el mundo desde su único punto de vista (no puede hacer otra cosa) el otro, en cambio, recorre el mundo, lo transita, lo explora. La obra esta inspirada en la vida y en la manera de ver el mundo y de vivir  de Atahualpa Yupanqui”.

 

 

Del árbol al peregrino 

 

 

Tú, que marchas y frenas,

y vuelves a marchar,

y vuelves a frenar,

pero sin dejar de andar andando.

 

Tú, que conoces

cerros y llanuras,

mares y desiertos,

y que llevas adentro,

un poquito de cada uno.

Porque son muy tuyos

y tú eres de todos ellos.

 

Tú, que pisaste

 

hierba, arena, y piedra.

Tú, que viste pasar

una y mil hojas, suaves, exactas,

flotando en el arroyo

y perdiéndose en el río.

Tú, que viste al sol

bajar,

y esconderse tras el monte.

 

Tú, que anduviste tantos caminos

dejando un tendal de huellas.

Tú, que eres hermano del viento

pues, él te lleva (como invitado o polizón)

a todas partes.

Y hasta, a veces, inventas tu propio viento

moviendo el aire con tu andar.

Tú, que sólo te detienes a reposar,

al pie de algún hermano mío,

antes de seguir viaje.

Tú, que tienes la capacidad de deslizarte sobre la tierra,

y puedes mudar de paisaje y de clima.

Tú, que cerrando los ojos, puedes ver

las cumbres más altas

o los potreros más planos,

las selvas más tupidas

o las mesetas más áridas.

 

Tú, que llevas encima

tantas tierras recorridas,

y que puedes

narrarlas detalladamente,

cantarlas profundamente,

y pintarlas maravillosamente,

siempre con fuego de arte,

siempre con luz de sentimiento.

Es que…

tú eres las tierras,

eres los bajos y los altos,

eres los calores y los fríos,

eres las nieves y las lluvias.

 

Adonde vayas, llevas todo tu ser,

y en cada paraje, dejas un pedacito de ti,

llevándote algo a cambio,

antes de partir.

 

Tú, vas con el viento,

repartiendo las tierras

que son tu tierra.

 

Yo, en cambio,

no puedo seguir al viento.

Estoy aquí desde siempre,

firme, sobre esta pequeña porción de territorio,

con mis raíces aferradas a las entrañas del suelo.

Yo broté de esta tierra,

y de ella, bebo la vida.

No tengo alas, ni pies.

Yo no puedo buscar, y me rindo a esperar.

 

Tal vez, por no poder extrañar a mi tierra,

por estar destinado a vivir en ella,

es que, me entrego a escuchar.

Y, es el viento, tu hermano y compañero,

el que me trae las noticias.

Él, me habla de tierras lejanas,

de extensiones de llanura que lo aceleran,

y de moles de roca que lo desvían.

 

Es el viento, el que me cuenta

cómo es el suelo más allá de mi sombra.

Es el viento, el que me trae

los aromas y sonidos.

Y me enamora,

me deslumbra,

me hipnotiza,

me emociona.

 

Mientras tanto, la tierra me grita desde abajo:

_ ¡no te olvides de que existo!

No te olvido, madre mía,

ni te reniego, ni te suelto,

pero es que…

el viento me cuenta tantas cosas

que no veo, pero siento.

Procuraré no olvidarme, madre mía,

que soy tuyo y no del viento.

 

¡Adiós caminante!

que llevas encima más viajes que años,

no te olvides de traerme más noticias de tu pago,

que es el viento,

el viento, que todos los pagos toca,

el viento, que todos los pagos pinta.

No te olvides de llevarte algo mío.

No te olvides de nombrarme, allá, a lo lejos.

No te olvides de mi sombra, no te olvides de mi madre.

No te olvides de cargarme en tu mochila.

No te olvides, de llevarte lo que no va,

y de traerme lo que no llega.

No te olvides de sacarme a pasear,

con tu arte que es del viento,

y que es divino.

 

Yo nací

para morir, inmóvil y erguido,

sobre mi ombligo.

Pero a ti te dieron pies,

que bueno es que lo hayas asumido.

 

El Boni

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